
Hace un año y cinco días te conocí. Y si tú supieras que ni siquiera iba a ir a ese evento... ¿te lamentarías de las resoluciones que te ha dado el destino? Entiendo si es así, de hecho ¡pobre de ti!. No me imagino cómo reaccionaría yo con un caso como el que te pongo. Pero... ¡maldita sea! Pudiste, en un año, decepcionarme... ¡Dios! ¡Un año! Y no. ¡Nada! Mientras más te conozco, más cruel es todo. ¿Y sabes por qué? Porque desde que me diste la oportunidad de "acercarme" a ti lo único que obtengo es este melancólico pensamiento de insatisfacción:
Jamás estaremos juntos.
Pues para bien tuyo, estás hecho para la persona que te acompaña día a día. Es perfecta para ti. ¡Y no confundas! ¡Está bien! ¿A dónde hubieras llegado conmigo si estoy rota por dentro? No es mi culpa, ni de nadie; fueron las circunstancias que me tocaron vivir... Una familia desunida, un primer amor unilateral. En fin, por eso, tú necesitas estar con una personita como ella: integra, estable, tranquila... feliz.
De corazón, espero que juntos hagan una vida hermosa. Tienen todo para lograrlo. Eres un ser que vale mucho la pena. Ojalá y ella lo vea.
Así que, por mucho que desee tu compañía, jamás atentaré contra el perfecto equilibrio del Universo. Además, dudo mucho que pudiera. Eres... tú.
Solo me queda algo por decir: "Gracias por existir". Siempre te admiraré.
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